1. La posible formación de un gobierno de coalición azul-negra (FPÖ-ÖVP) es un momento decisivo en la historia política de la Segunda República. El poder de gobierno en manos de un partido que une el programa de reformas neoliberales de la sociedad capitalista con agitación racista, que apunta a la discriminación y marginación de las minorías, que defiende un concepto reaccionario del papel de la mujer, que hoy como ayer minimiza el nacionalsocialismo y que no ha asumido una posición de distanciamiento del nacionalismo germano, representa un nuevo y serio corrimiento hacia la derecha. Las voces de preocupación del extranjero sobre la evolución de la situación política en Austria son comprensibles.
2. Una política económica basada en las condiciones marco determinadas por la UE (política presupuestaria en favor del Euro, desregulación de los mercados financieros, privatizaciones) conducirá, independientemente de la composición del gobierno de turno, hacia un empeoramiento de la situación social de amplios segmentos de la población. Ello resultaba ya evidente en el pacto negociado, y posteriormente roto, por los partidos Socialdemócrata (SPÖ) y Popular (ÖVP, demócratacristiano). El SPÖ, a pesar de estar en la oposición no va a lograr tampoco que esto sea fácilmente olvidado.
Mientras, por un lado, ahora se dice que hace falta una cantidad del orden de varias decenas de miles de millones de Chelines, que deben ser recaudados a través de más cargas impositivas para reducir en unas pocas décimas porcentuales el déficit fiscal y cumplir con los criterios europeos, no se menciona ya, por el otro lado, el cumplimiento de las metas del NAP (Plan de Acción Nacional para el Empleo) aunque también existe un compromiso asumido ante la UE en relación a la reducción del desempleo. El Insti-tuto de Investigaciones Económicas pronostica que que probablemente no se alcanzará ni la mitad de la meta de reducir la tasa de desempleo hasta el año 2002 en un 1%.
El Partido "Liberal" (el FPÖ, de extrema derecha) y el ÖVP se unen para formar un gobierno abiertamente socialreaccionario, cuya meta es, entre otras, un cambio del sistema en términos de derechos sociales y derechos laborales. El fin del SPÖ como partido de gobierno signaliza que los representantes políticos del gran capital están creando las condiciones para llevar a cabo estos cambios en una forma aún más agresiva e incluso contra la resistencia declarada de los sindicatos.
Desde la perspectiva actual, sin embargo, no es posible predecir qué tan rápido se producirán los brutales recortes planificados en el sistema social o si surgirá una confrontación política con el movimiento sindical. Ello depende también del comportamiento de la dirigencia de la Federación Sindical Austriaca (ÖGB). No es para nada seguro que la actual dirigencia del ÖGB realmente le haga frente a las declaradas intenciones del gobierno azul-negro, sin la respectiva presión desde abajo. Más inse-gura es aún su disponibilidad de movilización activa en pro de alternativas sociales, especialmente para más empleo y un horario de trabajo más reducido, reivindicaciones que no pueden ser sustituidas sólo por llamados a que continúe la concertación entre los interlocutores sociales.
3. En relación a sus políticas sociales y económicas, los tres partidos anteriormente men-cionados se basan en el programa de reformas neoliberales de la sociedad capitalista. Para el SPÖ esto significa no solamente haber negociado con el ÖVP un pacto que también hubiese podido ser formulado por el FPÖ. El hecho que el SPÖ haya asumido las tesis del neoliberalismo y haya limitado el discurso económico y socio-político al marco prescrito por la UE, demostró ser ya en el pasado el obstáculo principal en el debate sobre alternativas sociales. Ahora se vislumbra que sobre esta base se prepara la apertura crítica hacia el FPÖ. A pesar de ello, existe dentro del SPÖ un considerable potencial de resistencia contra este curso, lo cual lo diferencia de los otros partidos. Tampoco puede descartarse que sujan grandes tensiones entre los sindicatos cristianos y la Unión de Trabajadores y Empleados Austriacos (ÖAAB) al interior del ÖVP.
La existencia de este consenso neoliberal significa para el FPÖ que, a pesar de su argumentación demagógica anti-UE y anti-Maastricht utilizada hasta el presente, ahora el mismo, como partido de gobierno, deberá aplicar una política económica y presupuestaria que se base en los criterios de convergencia de la UE. Si Haider se impone en las negociaciones de la coalición, entonces un Ministro de Finanzas postulado por el FPÖ será el encargado de ejecutar presupuestos conformes con los criterios de la UE. Entonces, tarde o temprano se convertirá también el FPÖ en corresponsable de deterioros sociales.
4. La nueva forma de gobernar repercutirá muy rápidamente en la superestructura política y sobre los sectores educativos y culturales. No es una casualidad que ÖVP y FPÖ hayan encontrado sus primeras coincidencias en el tema de política de justicia y derecho penal. La marginación de minorías, creación de "chivos expiatorios", una moral sexual represiva, un concepto reaccionario del papel de la mujer, la discriminación del arte progresista y experimental - todos estos son elementos que conforman la atmósfera "limpia" en la que se prepara el desmontaje completo de la política social. En tanto esto no haya sucedido ya, bajo la responsabilidad del anterior gobierno, se puede prever la ruina financiera de una gran cantidad de proyectos y ONGs. Tres décadas de gobierno socialdemócrata dejan detrás de sí no sólo una clase trabajadora desmoralizada, un reaccionario sistema de medios y una clase cultural o artística con grandes carencias de solidaridad interna, sino también un aparato de represión equipado con los recursos más modernos. El Partido Comunista de Austria (KPÖ) apoyará todo tipo de resistencia, también en la superestructura político-cultural o ideológica, que se forme contra la coalición reaccionaria.
5. La evolución de la situación actual confirma las apreciaciones del KPÖ de los últimos años. Con el aniquilamiento de la industria estatal se dirigieron los gobiernos encabezados por el SPÖ hacia la trampa del neoliberalismo. La propiedad pública se sustituyó por las ventas de la substancia económica a los consorcios transnacionales, especialmente al gran capital alemán. El ingreso a la UE bajo las condiciones del mercado interno, los criterios de Maastricht y la militarización, ha conducido al desempleo, la precarización de las condiciones de trabajo y a la renuncia de facto a la neutralidad.
La consecuencia de ello no ha sido el aumento de la cultura democrática y la apertura hacia el mundo, sino el avance del populismo de derecha. El actual corrimiento del gobierno hacia la derecha demuestra la bancarrota política de las sucesivas cúpulas del SPÖ desde 1986, que vió en un contínuo sezgo propio hacia la derecha, la única protección para evitar la participación gubernamental de Haider. Pero ello también demuestra que no pueden defenderse los derechos sociales y democráticos sin que haya una correspondiente movilización extra-parlamentaria, sin opinión pública democrática y resistencia civil.
La preparación de un proyecto de gobierno roji-verde como una alternativa puramente parlamentaria frente al gobierno de FPÖ-ÖVP demostrará ser tarde o temprano un esfuerzo carente de suficiente fuerza y arrastre.
El KPÖ llama a todos aquéllos sindicalistas críticos, hombres y mujeres activos/as en iniciativas ciudadanas, a los movimientos de mujeres y estudiantes, artistas y artesanos/as, es decir, a toda la opinión pública democrática, a oponerse enérgicamente y desde un principio con toda su decisión a la coalición de gobierno que comienza a perfilarse a de facto a la neutralidad.
La consecuencia de ello no ha sido el aumento de la cultura democrática y la apertura hacia el mundo, sino el avance del populismo de derecha. El actual corrimiento del gobierno hacia la derecha demuestra la bancarrota política de las sucesivas cúpulas del SPÖ desde 1986, que vió en un contínuo sezgo propio hacia la derecha, la única protección para evitar la participación gubernamental de Haider. Pero ello también demuestra que no pueden defenderse los derechos sociales y democráticos sin que haya una correspondiente movilización extra-parlamentaria, sin opinión pública democrática y resistencia civil.
La preparación de un proyecto de gobierno roji-verde como una alternativa puramente parlamentaria frente al gobierno de FPÖ-ÖVP demostrará ser tarde o temprano un esfuerzo carente de suficiente fuerza y arrastre.
El KPÖ llama a todos aquéllos sindicalistas críticos, hombres y mujeres activos/as en iniciativas ciudadanas, a los movimientos de mujeres y estudiantes, artistas y artesanos/as, es decir, a toda la opinión pública democrática, a oponerse enérgicamente y desde un principio con toda su decisión a la coalición de gobierno que comienza a perfilarse